Hoy nuestro hogar es nuestro refugio, logrando un puesto de honor en nuestro día a día. No significa que no salgamos, lo hacemos, sino que en muchas ocasiones preferimos quedarnos en casa. Según el informe The New Habitat 26-27, elaborado por APE Grupo en colaboración con diferentes organizaciones y organismos, este giro, donde la vivienda ocupa un lugar central en la vida cotidiana, implica “una nueva forma de concebir el espacio doméstico, adaptándolo a necesidades emergentes que van desde la autosuficiencia y la multifuncionalidad hasta una conexión emocional con los objetos que lo integran”.
Para ello, es preciso que el diseño de interiores nos acompañe, traspasando los dictados de la decoración, como ocurre en esta propuesta de BoConcept. Necesitamos que sea funcional, pero también amable, acogedor, cómodo y nuestro. La personalización es esencial. Debemos encontrar el punto de unión entre nuestras necesidades psicológicas y la organización de nuestros espacios. Estas claves te marcan el camino para conseguirlo.
Puede parecer imposible, pero no lo es. Tampoco se trata de estar todo el día sin hablar, sino de eliminar el ruido al menos unos minutos al día. La neurocientífica Nazareth Castellanos, autora del libro ‘El puente donde habitan las mariposas’, un ensayo que llegó, revolucionó y leyó casi todo el mundo en 2025, habla del poder del silencio y de su capacidad para calmarnos, en “modo gimnasio para la mente”. Una sensación que crea esta propuesta de Rowen & Wren.
Por eso, es importante, que todo lo que te rodea sea lo menos ruidoso posible. Piensa en la campana extractora a máxima potencia y en el efecto que te produce. En este apartado tienen especial relevancia también los textiles. Alfombras, cortinas y cojines absorben el sonido y bajan el tono.
Esta ‘nueva casa’ debe transmitirnos seguridad. Debemos verla como el lugar donde ser nosotras mismas sin importar el resto. No se trata de poner verjas en las ventanas, hay sistemas menos visibles y más efectivos, sino de lograr también seguridad emocional. Espacios bien definidos, circulaciones fluidas, puntos de referencia claros, que nos sabemos de memoria y hacen que no necesitemos encender la luz cuando nos levantemos por la noche a beber agua, y una organización comprensible tranquilizan al cerebro.
La distribución de tu casadebe favorecer el uso que haces de ella, como ocurre en esta propuesta de Oriana B. Cuanto más a gusto nos sintamos, más descansamos nosotras y nuestras preocupaciones.
Es importante que tu casa hable de ti y exprese tu personalidad, pero también que haya sensación de conjunto. La continuidad visual hará que la mente se relaje, sin bruscas interrupciones o transiciones entre las estancias.
Establece, con tu estilo, un hilo conductor a través de los colores, el suelo, ciertos elementos decorativos, como las conocidas lámparas de plumas de Umage, divisiones sin tabiques…
Haz que la tecnología trabaje para ti y no al revés. Las casas son cada vez más inteligentes, las llamadas‘IA Houses’ van más allá de automatizar diferentes funciones y tareas, sino que también son capaces de interpretar tus necesidades y actuar en consecuencia.
Así, los nuevos electrodomésticos te facilitan el día a día y lavan, cocinan y casi planchan por ti. Como la tecnología 6th Sense que incorporan los últimos modelos de Whirlpool (en la imagen) que logra que se adapten a cada uso, optimizando recursos y haciendo que las rutinas domésticas se vuelvan más intuitivas y eficientes.
Todo lo que nos rodea nos influye, incluso cuando creemos no fijarnos en esa pelusa que hay debajo del sofá, y nos hace ‘consumir’ energía. Evidentemente un entorno desorganizado, confuso o abarrotado visualmente nos mantiene alerta, aunque no lo creamos (piensa en la pelusa).
Por el contrario, un espacio ordenado y equilibrado, como este de Very, permite que la mente libere tensión. No se trata de la perfección, sino de ambientes despejados, aunque el mando de la televisión descanse en el sofá, con espacio de almacenamiento que dé respuesta a tus necesidades.
Igual que no quieres una pareja aburrida ni una que viva en continuo movimiento, tampoco deseas una casa ni muy vacía ni muy llena. Demasiada estimulación visual, auditiva o cromática cansa, agobia e impide que te relajes. El lado extremo, un espacio neutro, soso o impersonal tampoco es la solución, ya que puede generar una sensación de frialdad o desconexión.
Necesitamos equilibrio y armonía, como los que posee este ambiente de Fatboy. Un hogar tranquilo donde podamos relajarnos y respirar, nuevamente pensamos en el libro de Castellanos y la importancia que tiene en la dinámica neuronal. No tiene que ser perfecto ni estático, sino flexible, imperfecto en muchos aspectos y en evolución.
Lo hemos dicho muchas veces, la luz transforma los espacios, pero también moldea nuestras sensaciones. No debe ser ni demasiado oscura ni demasiado intensa o mal dirigida. Debemos dejar que la natural forme parte de nuestros ambientes. Para ello, es importante despejar las ventanas, poner cortinas ligeras, en esta época con más motivo, evitar bloquear la luz con muebles voluminosos y reflejarla con colores claros o superficies mate.
La artificial también es importante, ya que debe acompañarnos en los distintos momentos del día, como hace esta lámpara de JYSK, y la noche y ayudarnos a la hora de realizar determinada tarea o prepararnos para dormir bien.
La elección de los colores para la casa resulta decisiva, ya que poseen un efecto emocional inmediato. Los neutros cálidos favorecen la calma, al igual que los verdes suaves y los azules apagados. Mientras que los tierra crean una sensación de seguridad y autenticidad. Esto no significa que debamos renunciar a los atrevidos y brillantes, sino que deben usarse con intención. Recuerda la regla 60/30/10 cuando combines varios tonos.
Sin embargo, lo más importante es que elijas una paleta cromática con la que te sientas a gusto y que te haga sentir bien, la de este rincón de Hübsch lo hace. También si hablamos de negros, burdeos o amarillos, lo idóneo es que os entendáis.
La frialdad o calidez de un espacio depende en gran medida de los materiales de sus muebles y textiles. Así, la madera proporciona calidez inmediata, la piedra tranquiliza y aporta autenticidad y los tejidos naturales envuelven y edulcoran nuestras sensaciones. Tal y como ocurre en esta propuesta de Ib Laursen.
Mientras que las superficies frías, brillantes o sintéticas pueden causarnos cierto desapego. Como en todo, esto no significa que debas renunciar al acero, una de las tendencias del año.
Y que hacen que no quieras marcharte. Los aromas para la casa están ligados a sensaciones, recuerdos y emociones. Una fragancia, como las de Eleven People, puede hacer que nos relajemos al instante y que nos sintamos bien, tan grande es su poder.
Lo ideal es que sea sutil, pero esté presente y que, al igual que ocurría con los colores, nos guste. Flores, maderas o aromas naturales que huelan a limpio son buenas opciones. Un consejo de experto: coloca un mikado cerca de la entrada para que, al abrir la puerta, las corrientes de aire potencien su perfume.