Cómo integrar, separar y dar carácter a salones pequeños: 2 proyectos de la interiorista Silvia Trigueros que aprovechan al máximo el espacio

Cómo integrar, separar y dar carácter a salones pequeños: 2 proyectos de la interiorista Silvia Trigueros que aprovechan al máximo el espacio

Un salón pequeño no pide milagros: pide decisiones. Las que hacen que cada centímetro trabaje y, además, se vea bonito. Porque cuando el estar se mezcla con la cocina, cuando el comedor tiene que caber sin molestar y cuando el almacenaje compite con la sensación de amplitud, el diseño a medida deja de ser un lujo para convertirse en un atajo inteligente

En estos dos proyectos reales de casas pequeñas de Silvia Trigueros —ambos con una zona de día de unos 25 m², pero con necesidades muy distintas— la clave no está solo en meter muebles, sino en integrar sin confundir, separar sin cerrar y dar calidez y carácter a espacios que, de partida, podían resultar fríos o compartimentados. Las soluciones a medida funcionan en estos dos salones pequeños porque encajan y aprovechan. Lo "a medida" permite ajustar profundidades, alturas y usos reales (teletrabajo, biblioteca, bar, recibidor…), y sobre todo cuidar algo que en pequeño es oro: el orden visual

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Salón pequeño© Amador Toril

Proyecto 1: 25 m² de salón-comedor en una vivienda de 70 m²

El objetivo de este proyecto, diseñado por Silvia Trigueros Estudio (www.silviatrigueros.com) –con estilismo de Cristina Rodríguez Goitia– era lograr más almacenaje y una integración cocina-salón “bien resuelta”, con un recibidor sutil y un ambiente más cálido y elegante. Ella misma recuerda que en un espacio pequeño, sin una buena distribución, nada funciona. ¿Quieres saber cuáles son tres gestos más copiables de este salón pequeño, señalados por la ropia interiorista?

  • Molduras en paredes y techo, que aportan “arquitectura” y elevan un piso neutro.
  • Remate listonado en cocinas integradas: fácil, muy efectista y muy útil para ordenar visualmente.
  • Espejos cuando la estructura (pilares) pesa: amplían y hacen desaparecer lo contundente.


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Salón con cocina integrada© Amador Toril

Proyecto 1: Sofá apoyado en la palillería de la cocina

Cuando la cocina está integrada en el salón pequeño, con la idea de ampliar visualmente el espacio, cualquier elemento que quede “a la vista” a diario puede romper la armonía. En este caso, la trasera blanca de la isla quedaba a ras del sofá. Silvia Trigueros plantea una palillería más alta detrás, que actúa como telón de fondo, recoge visualmente el sofá, aporta elegancia y "oculta lo que no interesa que protagonice la escena cotidiana", indica la interiorista.

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Salón pequeño con chimenea© Amador Toril

Proyecto 1: Un gran mueble mural en negro

¡Un color arriesgado para un salón pequeño! Pero aquí encaja con distinción. "El frente negro responde a varias funciones: soporte para el televisor, integración de una chimenea que al cliente le encantaba y, además, almacenaje para libros", detalla Trigueros. ¿El truco para que no coma espacio? Usarlo contra pared: "un color potente como el negro se percibe menos invasivo cuando queda pegado al perímetro", asegura la experta. 

Además, en esta toma aparece un pilar revestido en espejo. "En salones pequeños, los pilares vistos pueden volverse protagonistas… para mal. Aquí el espejo funciona como un borrador visual". Silvia Trigueros ha optado en este proyecto por espejo gris, un matiz que suma profundidad sin caer en un reflejo excesivamente frío.

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Comedor© Amador Toril

Proyecto 1: Un comedor cómodo que no invade

Para que el comedor conviva con la zona de estar sin bloquear pasos, la mesa redonda suele ser una aliada (facilita la circulación en espacios estrechos y suaviza esquinas). En una vivienda para una familia pequeña, además, da servicio sin sobredimensionar. Además, aquí el truco a medida está en el mueble en acabado verde. 

"Uno de los grandes golpes de efecto del proyecto es sustituir un frente de cocina blanco por un mueble a medida que integra frigorífico, horno y microondas, pero se lee como un mueble de salón por diseño y acabados", explica la interiorista. El color también tiene estrategia: los verdes y azules agrisados aportan personalidad sin saturar; y los detalles dorados elevan el conjunto hacia una estética más cálida y sofisticada.

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Mueble bar a medida© Amador Toril

Proyecto 1: Un rincón bar estrella

En este proyecto, el cliente quería sentir un hall diferenciado, pero sin sacrificar amplitud. La solución que diseñó Trigueros son unos biombos que ordenan el espacio sin cerrar. En la imagen, de frente, junto a la embocadura hacia el salón, se diseña un mueble bar integrado. "En lugar de un armario para abrigos  se diseña un mueble a medida que integra vinoteca y espacio para copas y accesorios". 

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Salón pequeño© Amador Toril

Proyecto 2: 25 m² de zona de día en una vivienda de 37 m²

El objetivo en este otro salón pequeño, proyectado por la interiorista y con estilismo de Cristina Rodríguez Goitia, era abrir, dejar fluir la luz y ganar almacenaje en un espacio que se sentía más pequeño por estar compartimentado. La cocina se integra en el salón. En este, los muebles son ligeros y se cede el peso al mobiliario de cocina, que alcanza el techo. 

Aquí, el color juega a favor de la percepción: el color verde grisáceo para los muebles bajos es fresco y menos formal y para los altos se opta por madera. El acabado en palillería de madera vuelve a sumar calidez aquí sin recargar. 

Los tres gestos más copiables de este proyecto mini son: 

  • Cerramiento de vidrio (mejor si permite modular intimidad): actual, ligero y perfecto en pequeño.
  • Isla como separador en cocinas integradas: organiza sin tabicar.
  • Muebles a techo: capacidad “inimaginable” cuando el almacenaje es prioridad.

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Cocina integrada en el salón pequeño© Amador Toril

Proyecto 2: La isla listonada como bisagra entre cocina y salón

La isla no solo separa: conecta. Aporta encimera, orden visual y almacenaje; y el acabado suma calidez y un punto más elegante. Para reforzar el papel bisagra, se añade una estantería a dos caras sobre la isla, que amplía la capacidad de guardar. 

En este salón pequeño, la paleta de colores está bien construida para obrar su magia: "cocina y salón se leen como un único ambiente porque comparten materiales y colores, aplicados en distintas piezas con el mismo lenguaje", recuerda Silvia Trigueros. Repetir el negro en detalles, el verde en frentes y la madera en elementos clave crea continuidad.

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Salón pequeño con comedor© Amador Toril

Proyecto 2: Redistribuir y sumar un cerramiento inteligente

En un piso de 37 m², la distribución manda. Aquí, la solución clave combina el replanteo del espacio de día que se separa del de noche con un cerramiento que puede ser mate o transparente –gracias a los vinilos inteligentes, que pasan de opacos a transparentes mediante un impulso eléctrico– para independizar el dormitorio sin perder luz en la zona de día. "Es una manera de ganar intimidad sin renunciar a la sensación de amplitud", matiza la interiorista. 

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Comedor pequeño© Amador Toril

Proyecto 2: Comedor compacto

De nuevo, la mesa redonda gana por circulación. El tamaño se decide por las personas que habitarán la casa (aquí, un piso para dos), y se resuelve con una elección práctica y estética: tres sillas, porque en mesas redondas los impares pueden funcionar especialmente bien y dan un aire más ligero.