El Centro de las Artes de San Agustín cumple 20 años de arte en diálogo

El Centro de las Artes de San Agustín cumple 20 años de arte en diálogo

Para celebrar 20 años, el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa) prepara exposiciones, la edición 16 de los premios que entrega en ocho lenguas originarias, revisiones del acervo gráfico de Francisco Toledo y del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, talleres y conversatorios, así como continuación en la promoción de joyería y orfebrería tradicional.

Sara López Ellitsgaard, hija del artista juchiteco y parte activa del proyecto, enfatiza que “desde su creación, el 21 de marzo de 2006, el CaSa ha demostrado que la visión de su padre no se limitó a crear un espacio cultural, sino a establecer un modelo vivo donde formación, producción y comunidad interactúan de manera constante”.

Ubicado en la rehabilitada exfábrica de hilados y tejidos La Soledad (1883), en San Agustín Etla, Oaxaca, el centro combina historia y sustentabilidad, ofreciendo salas de exposición, talleres de fotografía, gráfica, textil, laboratorios, espacios al aire libre con vocación multidisciplinaria que abarca arte contemporáneo, fotografía, gráfica, diseño, cerámica, multimedia, residencias artísticas y programas educativos que integran a comunidades indígenas.

“No se trata de conservar algo intacto, sino de mantenerlo vivo. Mi padre cambiaba constantemente la visión de los espacios que fundó; respondía a lo que hacía falta en cada momento”, comenta.

Créditos: (Especial)

“Creo que lo interesante es cómo ha ido cambiando conforme cambian las generaciones de artistas. El espacio no solo es de exposiciones, sino también educativo, con talleres de producción. Tener todas estas áreas permite un diálogo más rico con los artistas y entender sus necesidades”, agrega.

El director Daniel Brena añade: “No somos una universidad formal y eso nos permite reaccionar con rapidez. Nuestro programa cambia cada año según las necesidades”.

Las exposiciones más emblemáticas de este año incluyen Variaciones del papel de Jan Hendrix y Magali Lara, De la Tierra somos, centrada en alfarería y Rituales de Haití de Cristina García Rodero. Estas muestras establecen un puente entre tradición y contemporaneidad, explorando técnicas locales y procesos experimentales, al tiempo que fomentan la reflexión cultural y social.

Asimismo, el CaSA ha recibido proyectos internacionales de William Kentridge, Dexter Dalwood y Shinzaburo Takeda, así como la obra de artistas locales y colectivos como Demián Flores, Félix Reyes, URTARTE y Tlacolulokos, cuyas propuestas generan un diálogo constante entre artistas emergentes y consolidados, promoviendo la formación de nuevas generaciones y fortaleciendo la comunidad artística de Oaxaca.

“Uno de sus ejes centrales este año es la preservación de ‘técnicas heredadas’, oficios tradicionales como joyería y producción textil reinterpretados bajo una mirada contemporánea”, indica Brenda.

Créditos: (Especial)

“Comenzó con grabado y fotografía, luego danza, y siempre hubo interés por parte del maestro Toledo en preservar técnicas tradicionales. Con el tiempo se añadieron más programas educativos, como joyería y sastrería, y actualmente tenemos convocatorias abiertas para identificar individuos con gran técnica y lenguaje propio en estas áreas”, añade.

En este sentido, la también gestora cultural destaca la importancia de mantener la flexibilidad y autonomía: “Una gran fortaleza es que no somos una escuela formal. Las universidades formales avanzan lentamente y es difícil para ellas adaptarse a nuevas necesidades. Nosotros respondemos a lo que sucede con los artistas y a los procesos modernos”.

“Vivir en San Agustín implica tener acceso directo a estos espacios de formación artística y cultural”, señala Ellitsgaard.

“Muchos artistas empezaron con talleres en el CaSA, luego se formalizaron y regresan como talleristas o creadores. Esto refleja cómo la enseñanza y la producción artística generan un impacto tangible y sostenible”, agrega Brena.

En el ámbito literario, los Premios CaSA, creados en 2010-2011 por Toledo, promueven la creación en lenguas indígenas como zapoteco, mixteco, mazateco y triqui.

“Desde su primera edición se han recibido más de dos mil obras y se han realizado 16 ediciones hasta la próxima que está por suceder con estímulos económicos y obras gráficas de artistas destacados”, dice el director institucional.

El Premio FAHHO (Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca) - CaSA Emiliano Cruz reconoce la labor en preservación de lenguas originarias, como la de Juana Vásquez Vásquez, ganadora en 2025 por su trabajo en zapoteco.

Sobre la preservación del legado de Toledo, Ellitsgaard aclara: “Más que preservar un legado estático, se trata de continuar ideas: una forma de pensar y gestionar la cultura y oportunidades. Conservar el legado no es solo tarea de quien lo gestiona, sino también de quienes participan, disfrutan y critican constructivamente”.

“Toledo siempre buscó que la cultura fuera accesible, diversa, que se trataran temas difíciles mediante arte, carteles o expresión corporal. Eso nos guía para continuar creando actividades, ofreciendo oportunidades y colaborando con comunidades”, expresa.

“El arte y la educación generan conciencia sobre medio ambiente, libertad de expresión y oportunidades para quienes no tienen acceso fácil a estos espacios”, concluye Ellitsgaard.

Por Azaneth Cruz 

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