Marco Rubio eleva a Viktor Orban a activo "esencial" de Estados Unidos en Europa
Actualizado
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró este lunes en Budapest que el liderazgo de Viktor Orban es "esencial para los intereses de Estados Unidos", situando públicamente al primer ministro húngaro en el centro de la estrategia política de Washington en Europa. La afirmación, realizada durante una comparecencia conjunta, constituye el respaldo más explícito expresado hasta ahora por la Administración estadounidense al dirigente húngaro, que aspira a la reelección en las elecciones legislativas previstas para el 12 de abril.
Rubio vinculó directamente la continuidad política de Orban con los intereses estratégicos de Washington. "El presidente Trump está profundamente comprometido con su éxito", afirmó, antes de añadir una frase que eliminaba cualquier ambigüedad sobre el alcance de ese respaldo: "Su éxito es nuestro éxito".
El secretario de Estado fue más allá al describir el estado actual de la relación bilateral como un momento de inflexión. "Estamos entrando en una edad de oro en las relaciones entre Estados Unidos y Hungría", declaró. Insistió, además, en la profundidad de ese alineamiento político. "La relación es tan estrecha como puedo imaginar, y no se basa solo en palabras, sino en acciones concretas y en cosas que realmente están sucediendo".
Rubio subrayó el papel político que atribuye al Gobierno húngaro en el actual contexto internacional. "Hungría es un aliado fuerte, un aliado fiable y un aliado que entiende los desafíos de nuestro tiempo", afirmó.
Orban respondió en los mismos términos. "Una nueva edad de oro ha comenzado en la relación entre Estados Unidos y Hungría", declaró el primer ministro magiar. Subrayó el carácter excepcional del momento político actual: "No puedo recordar —aunque llevo más de treinta años en política— cuándo las relaciones entre nuestras dos naciones habían estado a un nivel tan alto, tan equilibrado y tan amistoso".
El dirigente húngaro atribuyó ese cambio directamente al actual liderazgo estadounidense. "Mi más sincero agradecimiento al presidente Trump", afirmó. Y añadió: "Compartimos la convicción de que las naciones deben ser fuertes, soberanas y capaces de defender sus propios intereses".
Las declaraciones en Budapest constituyen la traducción práctica del marco político que Rubio había expuesto días antes en la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde defendió una redefinición de la relación transatlántica basada en el liderazgo político. "Estados Unidos no necesita vasallos", afirmó entonces. "Necesitamos aliados fuertes".
Antes de llegar a Budapest, Rubio se reunió el domingo en Bratislava con el primer ministro eslovaco Robert Fico, otro dirigente que ha mantenido posiciones críticas con Bruselas y que ha defendido una política exterior basada en la soberanía nacional.
Tras ese encuentro, Rubio reiteró el criterio político que guía su estrategia europea. "Queremos trabajar con gobiernos que entienden la importancia de la soberanía, la seguridad y la estabilidad", declaró.
Fico, por su parte, defendió la autonomía política de su país. "Eslovaquia seguirá defendiendo una política exterior soberana", afirmó. "Queremos relaciones equilibradas basadas en nuestros intereses nacionales".
Orban y Fico comparten una posición singular dentro del panorama europeo. Ambos han mantenido relaciones pragmáticas con Rusia, especialmente en el ámbito energético, y han cuestionado algunas de las posiciones adoptadas por la Unión Europea en ese terreno.
Al mismo tiempo, ambos dirigentes han hecho de la inmigración uno de los ejes centrales de su discurso político. Orban ha defendido repetidamente la necesidad de proteger lo que define como las raíces judeocristianas de Europa frente a la inmigración procedente principalmente de países musulmanes.
Ese marco conecta con el discurso dominante en Washington, donde la inmigración ocupa igualmente un lugar central en el debate político. Sin embargo, existe una diferencia significativa. Mientras que en Europa central el rechazo se dirige principalmente contra inmigrantes musulmanes, en Estados Unidos afecta sobre todo a inmigrantes procedentes de América Latina, muchos de los cuales comparten ese mismo trasfondo cristiano que el discurso político estadounidense afirma defender como fundamento de la civilización occidental.
Las declaraciones de Rubio y la elección de Budapest y Bratislava como únicas escalas de su viaje a Europa —sin pasar por Bruselas, Berlín o París— reflejan el alineamiento político entre Washington y gobiernos que comparten elementos centrales de la agenda defendida por el movimiento MAGA en Estados Unidos, representado por Donald Trump.