El patinador que desafía la física: por qué las piruetas de Ilia Malinin son "prohibidas"

El patinador que desafía la física: por qué las piruetas de Ilia Malinin son "prohibidas"

Se nos heló el corazón (y nunca mejor dicho, con los Juegos Olímpicos de Invierno en marcha) cuando Ilia Malinin salió disparado hacia atrás e hizo una voltereta en el aire que dejó al pabellón sin respiración. En la grada, incluso Novak Djokovic se llevó las manos a la cabeza, incrédulo. Lo curioso es que, por más que el “Dios del cuádruple” repita esa pirueta, no le suma ni un solo punto.

Te recomendamos
Su dominio técnico es incuestionable, pero son sus movimientos más arriesgados los que lo han convertido en fenómeno global© Getty Images
Su dominio técnico es incuestionable, pero son sus movimientos más arriesgados los que lo han convertido en fenómeno global

Y ahí está el misterio que engancha: ¿cómo puede ser que una de las maniobras más espectaculares del patinaje artístico sea “cero absoluto” en el sistema de puntuación? La respuesta tiene que ver con una norma histórica: durante décadas, el backflip estuvo prohibido (y penalizado) por seguridad y por romper una regla clave del deporte —la idea de aterrizar sobre un solo patín—. Hoy ya está permitido, sí… pero sigue fuera del catálogo de elementos que puntúan. Es decir: no te castigan por hacerlo, pero el marcador actúa como si no hubiera pasado.

El estadounidense es el primero en realizar legalmente un salto mortal hacia atrás en unos Juegos Olímpicos desde 1976© Getty Images
El estadounidense es el primero en realizar legalmente un salto mortal hacia atrás en unos Juegos Olímpicos desde 1976

La clave: no es “ilegal”, es que no está en la lista que puntúa

El patinaje artístico no se puntúa como un “talent show” donde cada acrobacia suma. El sistema se apoya en un conjunto predeterminado de elementos (saltos, piruetas, secuencias) con valores fijados desde hace años. Los patinadores compiten, en parte, dentro de ese marco: todos buscan maximizar puntos con variaciones de lo que el reglamento reconoce.

El problema para Malinin es que una voltereta hacia atrás no está en esa lista. Y lo mismo ocurre con otros guiños acrobáticos que él ha metido en sus programas, como movimientos tipo “twist” o volteretas que, para el público, son dinamita… pero para el panel técnico, son decorado.

Con solo 21 años, Malinin ya domina el cuádruple axel y convierte cada programa en una declaración de intenciones© Getty Images
Con solo 21 años, Malinin ya domina el cuádruple axel y convierte cada programa en una declaración de intenciones

¿Por qué se llamaron “piruetas prohibidas” durante tanto tiempo?

Aquí está el matiz importante: durante años, el backflip sí fue “pirueta prohibida” de verdad. Se consideraba demasiado arriesgado y, además, chocaba con una de las ideas tradicionales del deporte: el “aterrizaje limpio” sobre un solo patín, que simboliza control y técnica. Durante décadas, hacerlo podía suponer penalización. Y por eso el backflip se convirtió en un gesto casi “de desafío”: un truco que no solo era espectáculo, también era una forma de decir “mirad lo que puedo hacer aunque no os guste”.

Terry Kubicka compite en el programa libre masculino en el Olympiahalle durante los Juegos Olímpicos de Invierno en Innsbruck1976 y se convierte en el primer patinador en realizar un salto mortal hacia atrás en unos Juegos, un gesto que poco después sería prohibido© ABC
Terry Kubicka compite en el programa libre masculino en el Olympiahalle durante los Juegos Olímpicos de Invierno en Innsbruck1976 y se convierte en el primer patinador en realizar un salto mortal hacia atrás en unos Juegos, un gesto que poco después sería prohibido

De Kubicka a Bonaly: cuando una voltereta se volvió historia

El backflip tiene su mito fundacional en los Juegos de 1976, cuando el estadounidense Terry Kubicka lo llevó a escena olímpica. Poco después, llegó la prohibición. 

Años más tarde, la francesa Surya Bonaly lo convirtió en un símbolo: lo hizo en Nagano 1998, lesionada y sabiendo que la deducción le hundía cualquier opción real de medalla. Fue un “aquí estoy” que el patinaje no olvidó: el movimiento pasó a tener una carga de rebeldía, legado y carácter, mucho más allá del valor técnico.

Con el tiempo, el deporte cambió: la prohibición se levantó y el backflip dejó de restar puntos por el simple hecho de existir. Pero hay un giro irónico: aunque ya no esté castigado, sigue sin puntuar.

Surya Bonaly desafió al reglamento en Nagano 1998.Lesionada y fuera de la lucha por las medallas, la francesa ejecutó un salto mortal hacia atrás sobre una sola pala en pleno programa olímpico, un gesto de rebeldía que le costó puntos pero la convirtió en leyenda© Getty Images
Surya Bonaly desafió al reglamento en Nagano 1998.Lesionada y fuera de la lucha por las medallas, la francesa ejecutó un salto mortal hacia atrás sobre una sola pala en pleno programa olímpico, un gesto de rebeldía que le costó puntos pero la convirtió en leyenda

El gran “pero”: puedes perder puntos haciendo algo que vale cero

Aquí viene lo que a muchos lectores les sorprende de verdad. Aunque el backflip valga cero, el riesgo es real. Si Malinin cae, se desequilibra o comete un fallo que el reglamento penaliza, puede haber deducciones por caída o error… aunque el movimiento en sí no tuviera valor base.

En otras palabras: es un truco que no te da puntos, pero sí puede costártelos si sale mal. Y aun así, lo hace. ¿Por qué? Porque hay algo que el sistema no mide del todo: el momento.

Malinin domina el cuádruple axel, pero son sus piruetas sin puntuación las que incendian las gradas.© Getty Images
Malinin domina el cuádruple axel, pero son sus piruetas sin puntuación las que incendian las gradas.

El punto Malinin: el patinador que compite… y también “se luce”

Malinin empuja el deporte hasta un límite curioso: domina lo que puntúa (sus cuádruples, su arsenal técnico) y, además, añade lo que no puntúa pero deja huella. Es casi una segunda competición paralela: la del jurado y la del público. Y es ahí donde su backflip funciona como un “golpe de teatro”: durante unos segundos, el programa deja de ser matemática y se convierte en adrenalina. No es casual que a veces el público reaccione con más ruido a una pirueta “cero” que a combinaciones que suman más de veinte puntos.

Ilia Malinin posa con su medalla en Milán 2026. El estadounidense, apodado el “Dios del Cuádruple”, celebra el oro tras revolucionar el patinaje con sus saltos imposibles…© Getty Images
Ilia Malinin posa con su medalla en Milán 2026. El estadounidense, apodado el “Dios del Cuádruple”, celebra el oro tras revolucionar el patinaje con sus saltos imposibles…

¿Cambiarán las reglas para premiar estas acrobacias?

Esa es la pregunta que se abre sola: si un movimiento entusiasma a la grada y además muestra control físico, ¿por qué no se puntúa? La respuesta es conservadora: el patinaje artístico ha preferido históricamente estandarizar lo que se evalúa, para evitar que el deporte se convierta en una carrera de acrobacias cada vez más peligrosas. 

Aun así, el debate está servido: el backflip ya no está “prohibido”, pero sigue siendo, en la práctica, una pirueta “fuera del sistema”. Y cuando un atleta como Malinin lo repite en un escenario olímpico, la contradicción se vuelve evidente: lo que más impacta… no siempre es lo que más puntúa.