El hogar inteligente en México
El hogar inteligente en México dejó de ser una categoría marginal para convertirse en un segmento en expansión. Cada vez más hogares incorporan dispositivos conectados a internet, desde asistentes de voz hasta sistemas de seguridad y entretenimiento. Este avance no es casual, responde a la consolidación de la conectividad como infraestructura esencial y a la creciente integración de la tecnología en la dinámica diaria de las personas.
Casi tres de cada diez hogares en el país ya cuentan con al menos un dispositivo inteligente conectado a internet. Más revelador aún es que alrededor de cuatro de cada diez mexicanos interactúan directamente con algún equipo de internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés) en su vida cotidiana. Esto confirma que el fenómeno no se limita a la infraestructura instalada en el hogar, sino que se traduce en uso efectivo y en cambios en los hábitos de consumo y convivencia con la tecnología.
El punto de partida de esta transformación es claro, la conectividad. El acceso a internet en los hogares continúa creciendo y se consolida como la base sobre la cual se construye todo el ecosistema inteligente. Sin una conexión estable, los asistentes de voz, las cámaras de seguridad o la iluminación automatizada simplemente no tendrían sentido. A medida que más hogares se conectan, el terreno queda listo para que nuevas capas de tecnología se integren de forma natural.
Dentro del universo IoT, no todos los dispositivos avanzan al mismo ritmo. Los equipos de entretenimiento lideran el uso, lo que refleja una adopción impulsada por el consumo de contenidos y la experiencia audiovisual. Sin embargo, son las bocinas con asistente virtual las que se han convertido en el verdadero “hub” del hogar inteligente. Su alta presencia en los hogares contrasta con un uso menos intensivo, lo que sugiere que muchas veces funcionan como puerta de entrada al ecosistema, más que como un dispositivo de interacción permanente.
Otros segmentos, como la videovigilancia y la iluminación inteligente, muestran una adopción progresiva. Aquí el valor percibido es distinto, no se trata solo de conveniencia, sino de seguridad, eficiencia y control. La decisión de compra suele ser más reflexiva y responde a necesidades específicas del hogar, lo que explica su crecimiento más gradual.
En contraste, los electrodomésticos inteligentes, enchufes, cerraduras digitales y termostatos aún tienen una penetración limitada. Esto no habla de falta de interés, sino de barreras como precio, complejidad de instalación y una propuesta de valor que todavía no resulta evidente para el usuario promedio. Justamente ahí se encuentra una de las mayores oportunidades de crecimiento para el ecosistema IoT en México.
Más allá de las cifras, lo relevante es el cambio de fondo. La tecnología deja de ser un accesorio para convertirse en una herramienta cotidiana que optimiza tiempo, mejora la seguridad y aporta comodidad. El siguiente paso no será solo sumar más dispositivos, sino lograr que trabajen de forma integrada, anticipen necesidades y operen casi de manera invisible.
POR GONZALO ROJÓN
COLABORADOR
@GROJONG
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