María Velasco, psiquiatra: "Querer bien a alguien podría resumirse en tres palabras: cuidados, tolerancia y compromiso"
El santo del amor y las flechas de Cupido, y que ya hemos dejado atrás, nos recuerda que es maravilloso sentirse querido de verdad y no solo por la pareja; la familia y los amigos nos hacen sentir también que pertenecemos, que valemos, que tenemos una sólida y cálida red bajo nuestros pies si nos caemos y que todo lo que hacemos siempre es mucho mejor si lo compartimos con las personas que nos importan. Sin embargo, a veces no somos capaces de disfrutar de ese amor... No sabemos por qué, pero nuestras relaciones, en lugar de sumar, restan y vamos acumulando una sensación de insatisfacción que nos hace sufrir más de la cuenta. Y lo peor es que tendemos a pensar que la responsabilidad es siempre de los otros. ¡Despierta!, porque eres dueño de tu felicidad, y si no la sientes, revisa lo que pasa en tu interior, pues establecer relaciones sanas y duraderas depende muchísimo de cómo te lleves contigo mismo, de cómo te consideres, cuides y valores.
Para profundizar en este tema, hablamos con la doctora María Velasco, psiquiatra, terapeuta y divulgadora. "Querer bien a alguien podría resumirse en tres palabras: cuidados, tolerancia y compromiso. Necesitamos un mínimo de amor propio para sentirnos autónomos y valiosos, darnos lo que necesitamos y saber poner límites", nos dice.
Yo, mí, me, conmigo
Nos cuenta la experta que para amarnos lo suficiente "es importante que nos hayan amado de una manera saludable en algún momento de nuestra vida. Si no pudo ser en la infancia, tenemos la oportunidad, a lo largo de la vida, de restablecer esa falta de amor con un nuevo vínculo corrector. Esta es la base del amor propio: haber sido amado de una manera saludable. A partir de aquí, necesitamos conocernos y probarnos mediante pequeñas pruebas diarias que nos indiquen que podemos y merecemos. Una persona con una autoestima suficiente vive en equilibrio entre defender lo suyo y respetar lo ajeno, aceptar la realidad y disfrutar de ella. Admite que no lo puede todo, pero lucha por mejorar".
Confía en ti
Llevarse bien con uno mismo es, según María Velasco, "un pilar fundamental para lograr buenas relaciones interpersonales. Si me denigro, me hablo mal, huyo de mis problemas, no creo en mí y busco la solución en otros, tendré muchas posibilidades de establecer relaciones de dependencia y sumisión. Con ello agravaremos la idea insuficiente que tenemos de nosotros mismos y nos impedirá terminar estas relaciones por miedo a la soledad y por sostener la idea de que solos no podemos o que no es posible que nos esperen cosas mejores".
"Para tener un buen autoconcepto es importante que nos hayamos sentido amados de manera sana en algún momento de nuestras vidas"
Escúchate cada día
Si ya somos conscientes de que debemos trabajar la relación con nosotros mismos, tenemos medio camino andado. Ahora toca practicar con pequeños gestos diarios. Según nuestra especialista, "hay muchas herramientas para construir relaciones sanas y duraderas, pero los tres imprescindibles serían: tiempo para conocer al otro y construir la relación; creatividad para poder dar forma a un proyecto juntos y solventar dificultades, y, por último, respeto hacia los tiempos que necesita la otra persona, por sus circunstancias". Otro bastión innegociable de las buenas relaciones con uno y con los demás es escucharse. Tal y como explica la doctora María Velasco, "es fundamental escucharnos para saber lo que queremos. No resulta complicado si sabemos estar a solas y buscamos los huecos para conectar con uno mismo".
La mejor forma de comunicarnos para querernos
A veces, suponer lo que los otros creen o sienten nos aleja de ellos. Como cuenta la experta, "el error más frecuente en las relaciones interpersonales es la falta de comunicación efectiva. Cuando proyectamos en el otro y creemos saber lo que tiene dentro, actuamos sin preguntarle, de manera que la otra persona no se siente ni vista, ni escuchada, ni respetada y levanta sus defensas psíquicas, aumentando la distancia y provocándose una dinámica llena de malos entendidos y conflictos sin resolver. Otro error que debemos evitar es caer en el narcisismo que nos lleva a utilizar a los demás como objetos. El narcisista se ama ‘demasiado’ y va a establecer relaciones utilitarias con los demás. Es importante aprender a distinguir a estas personas y alejarlas de nosotros".
Cómo podemos querernos más
María Velasco psiquiatra, terapeuta y divulgadora, nos detalla a continuación cuáles son los pasos para querernos y querer mejor:
- Amor propio y autoestima. "No son lo mismo. El primero se mueve entre el narcisismo y la autoestima. El narcisismo nos construye y lo traemos al nacer, pero durante la infancia lo tenemos que ir puliendo para construir la autoestima. Un buen autoconcepto se adapta a una realidad en la que necesitamos sentirnos amados".
- Admirar, lo justo. "Sin admiración no podemos establecer relaciones de amor con las personas. Cosa muy diferente es la idealización que implica ver al otro desde abajo y nos pone en una situación de sumisión, en la que poner los límites imprescindibles de cualquier relación resulta complicado".
- Potencia lo bueno. "Desarrolla tu empatía. Esta no es una virtud, sino una capacidad cerebral. La mayor parte de las personas nacen con la capacidad de la empatía, pero necesitamos a los demás para entrenarla desde la infancia".
Desde la infancia
Quererse bien empieza desde niños, pero como nos aclara la doctora María Velasco, "siempre estamos a tiempo de aprender, gracias a la plasticidad neuronal". Sin embargo, los patrones familiares en los que hemos sido educados van a influir mucho en cómo nos relacionamos con el mundo. "Son las grandes ‘guías’ con las que nos iniciamos en la vida. Muchos de ellos tendremos que desaprenderlos y, una vez lo consigamos, sabremos que estamos en un periodo de madurez personal. Son legados familiares y sociales que, en un principio, nos ayudan, pero de los que hay que despojarse para apropiarnos de nuestra vida, algo que iniciamos en la adolescencia", matiza la experta.
