Estudiantes toman las calles contra el ICE
Miles de estudiantes de secundaria en Estados Unidos (equivalente al bachillerato en México) han dejado las aulas para tomar las calles contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en una movilización que se ha extendido por más de 36 estados y que coloca a la juventud en el centro del debate migratorio.
En Utah, Maine, Maryland, Wisconsin, California y Nueva York, adolescentes con mochilas y megáfonos han organizado walkouts para denunciar redadas, deportaciones y operativos que, aseguran, afectan directamente a sus familias y comunidades.
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En Chicago y otras ciudades, el lema “ICE Out” se ha convertido en consigna recurrente. Las protestas incluyen marchas, bloqueos momentáneos de calles y concentraciones en plazas públicas.
Texas concentra la mayor tensión política. Allí, donde más de la mitad del alumnado en escuelas públicas es de origen hispano, el gobernador Greg Abbott advirtió que los distritos podrían perder financiamiento si “facilitan” las huelgas.
También sostuvo que la libertad de expresión no ampara salir de clase para protestar. La Agencia de Educación estatal alertó incluso sobre posibles intervenciones administrativas en planteles que respalden las movilizaciones.
Directivos escolares advirtieron suspensiones o restricciones
Pese a ello, la semana pasada se registraron al menos diez paros en el área de Dallas, con cientos de participantes. En Houston y Austin, directivos escolares advirtieron sobre suspensiones o restricciones en actividades extracurriculares. Organizaciones civiles, como la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) de Texas, señalaron que las amenazas podrían constituir represalias inconstitucionales contra discurso pacífico.
Los propios estudiantes han invocado precedentes legales, como el caso Tinker vs. Des Moines de 1969, que reconoció los derechos de expresión dentro de las escuelas. Muchos subrayan que, aunque no pueden votar, buscan incidir en la conversación pública.
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El movimiento no se limita a las calles. Jóvenes latinos han trasladado la protesta a redes sociales y espacios virtuales, incluidos videojuegos, donde organizan marchas simbólicas y difunden materiales sobre derechos legales.
El resultado es una oleada juvenil que, más allá de simpatías o rechazos, redefine el alcance del activismo estudiantil en un año electoral marcado por la migración como eje central.