Carmina Ordoñez y Paquirri, la historia de amor que hizo soñar a España: una boda con 1.500 invitados y un vestido icónico

Carmina Ordoñez y Paquirri, la historia de amor que hizo soñar a España: una boda con 1.500 invitados y un vestido icónico

Se conocieron en Tarifa, en un festival taurino organizado por el diestro Antonio Ordóñez —padre de la protagonista de nuestra historia— en el que Francisco Rivera, Paquirri, participaba. Ella apenas tenía 15 años; él, de 22, era un aspirante a torero con ganas de abarrotar las plazas (algo que no tardaría en conseguir). Lo suyo fue amor a primera vista que empezó cuando él le regaló un clavel al terminar el ruedo y, pese a la oposición de los padres de Carmina Ordoñez (consideraban que era demasiado joven), acabó con un 'sí, quiero'.

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HOLA+ Carmen y Paquirri boda© Archivo ¡HOLA!

La historia de amor de Paquirri y Carmina Ordóñez hizo soñar a la España de la época; algo que se vio claro cuando, el 16 de febrero del año 1973, miles de personas se reunieron en los alrededores de la Real Basílica de San Francisco el Grande de Madrid y soportaron durante horas el intenso frío de la capital. Querían ver a los jóvenes novios (de 17 y 24 años) y, de paso, a todos los invitados. La lista era muy extensa: toreros como Luis Miguel, Pepe y Domingo Dominguín (tíos de la novia), Antonio y Ángel Bienvenida, Julio Aparicio, Paco Camino, Jaime Ostos, Diego Puerta, Manolo, Vázquez, Álvaro Domecq, Andrés Vázquez o Antoñete; personalidades de la época como Lola Flores, Emma Cohen, Celia Gámez o Mercedes Vecino; y reconocidos actores de cine y de teatro. En total, 1.500 invitados acompañaron a la pareja en su gran día

HOLA+ Carmen y Paquirri boda© Archivo ¡HOLA!

Pero a la que esperaban con más ganas era a la novia. Por eso no sorprendió que cuando Carmina llegó al templo acompañada por su padre, "un clamor parecido a una marea" lo llenara todo. No era para menos, estaba guapísima. La prometida eligió a los modistas Herrero y Ollero para que crearan su traje de novia, un diseño de línea princesa que ha pasado a la historia. 

El vestido en cuestión estaba confeccionado en cibelina de seda natural. Era muy sencillo en cuanto a silueta y lo adornaban bordados de medallones de plata, cristal y brillantes colocados en la zona delantera de forma ascendente. Pero no solo llamó la atención el traje, también su tocado, de estilo lituano y bordado con pedrería, del que nacía el velo de tul. Su ramo, de azahar, había sido enviado desde una huerta sevillana en la que se cultivaba el que adorna, en Semana Santa, el paso de la Virgen de Triana. 

HOLA+ Carmen y Paquirri boda© Archivo ¡HOLA!

Paquirri no la esperaba en el interior del templo, sino en la puerta. Y es que el protocolo más estricto marca que el novio debe esperar junto a su madre y al sacerdote, en el marco de la puerta de entrada a la iglesia y en el momento en el que la novia llegue con el coche, iniciar el paseo nupcial. Carmina hizo su entrada a la Basílica del brazo de su padre, pero también con su mano entrelazada en la de él. En el interior, casi un centenar de reporteros abarrotaban el altar, mientras deslumbraban una y otra vez con sus flashes.

HOLA+ Carmen y Paquirri boda© Archivo ¡HOLA!

La fecha de la boda no fue elegida al azar. Tal como explicaba la crónica publicada por ¡HOLA! en aquel momento, el deseo de Carmina y Paquirri era casarse el 10 de febrero, una semana antes, pero Antonio Ordóñez les pidió que la aplazaran hasta el día 16 para que coincidiera con su 41º cumpleaños. Y ellos quisieron darle el gusto.

Al terminar la ceremonia, los novios y sus 1.500 invitados se trasladaron hasta el Retiro. Allí estaba ubicado el Florida Park, donde tuvo lugar la recepción. La crónica de ¡HOLA! recoge que fue allí donde los novios recibieron la felicitación de los reyes; parte de los aristócratas del país, como María del Carmen, los duques de Cádiz o Alfonso de Borbón; y algunos políticos, como el exministro don José Solís. Todos querían dar la enhorabuena a la feliz pareja. 

HOLA+ Carmen y Paquirri boda© Archivo ¡HOLA!

El cuento de hadas terminaría en el año 1979. Se separaron seis años después de casarse —el mismo día y el mismo mes de su boda—. Pero, como recordó su hijo Francisco en ¡HOLA!, fue la ruptura más civilizada que había visto en su vida.